Un día mientras nuestros voluntarios hacían su turno en el albergue, Ruth apareció por allí desorientada, sucia y hambrienta, tenía el cuerpo poblado por parásitos y no podía relacionarse con el resto de animales que conviven en nuestro improvisado refugio, los compañeros le aplicaron un tratamiento antiparasitario, la limpiaron y la alimentaron pero al no poderse juntar con otros animales optaron por dejarla en libertad, al día siguente fueron allí los volunarios que debían cubrir el próximo turno y Ruth seguía allí, limpia, desparasitada y socializándose con sus actuales compañeros, de modo que se le hizo hueco en una de las jaulas y allí sigue, ahora es una perrita feliz y muy agradecida, a pesar de las condiciones que tiene que soportar en el albergue, es muy sociable y cariñosa, quien la adopte debe ser consciente de que esta perrita necesita y agradece y devuelve todo el cariño del mundo.